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Marzo 26, 2007

ALARMAS METEOROLOGICAS

Meteoalarm nos alertará de fenómenos meteorológicos extremos en Europa

Posted: 26 Mar 2007 03:44 AM CDT

 

Tormentas, inundaciones, avalanchas y olas de calor han provocado miles de víctimas en Europa en los últimos años. Para alertar a los ciudadanos de la llegada de fenómenos meteorológicos de este tipo se ha puesto en marcha el sistema europeo Meteoalarm

Este servicio ofrece información sobre los fenómenos del tiempo extremos que pueden azotar Europa en un plazo de 48 horas, con una fiabilidad del 90% para predicciones con dos horas de antelación y de un 80% cuando el pronóstico se efectúa de un día para otro.Con sólo un clic en la nueva web www.meteoalarm.eu cualquier persona podrá saber si se esperan en las próximas horas fenómenos meteorológicos adversos en 21 países europeos (Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Letonia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal, Suecia, Suiza y Reino Unido).

El mapa que aparece en la web se divide en cuatro colores a los que irá asociado un grado de alerta. Así, el rojo indica un riesgo muy alto de que se produzcan condiciones meteorológicas extremas. El riesgo disminuye con el naranja, el amarillo y el verde, que indica que no se espera ningún fenómeno adverso. Los umbrales de los niveles de alarma varían de una región a otra porque, por ejemplo, una nevada intensa causa menos daños y trastornos en la región alpina que en Lisboa.

Este mapa, que estará continuamente en Internet, permitirá al usuario acceder, con sólo hacer un clic sobre el logotipo del servicio meteorológico nacional, a la página de esa institución para ahí encontrar la información completa y a un nivel más local. También se podrá acceder a los mapas del resto de países europeos, con las explicaciones en 17 idiomas.

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RIESGOS DE EPIDEMIAS

El calentamiento global aviva riesgo de epidemias en América del Sur

Las alteraciones climáticas, como las lluvias más intensas y persistentes en América del Sur, obligan a los países a fortalecer la prevención de enfermedades como el dengue, que esta vez se ensañó con Paraguay en su variedad más peligrosa: la fiebre hemorrágica. “El recalentamiento global amplía el riesgo futuro de epidemias”, dijo a IPS el entomólogo Anthony Erico Guimaraes, investigador del Instituto Oswaldo Cruz, el centro más importante de Brasil en estudios y desarrollo de medicamentos contra enfermedades tropicales.

El aumento de la temperatura global “influye indirectamente en la expansión del dengue al alterar la frecuencia de las lluvias”, abundó.

El médico Franklin Alcaraz del Castillo, director del Centro Latinoamericano de Investigación Científica de Bolivia, dijo a IPS que las inmensas lagunas que dejaron en los últimos tres meses las lluvias en la Amazonia boliviana “alientan la reproducción del mosquito” transmisor del mal.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que lo contrae al absorber la sangre de una persona infectada y lo contagia cuando pica a otra sana. Los síntomas son fiebre, cefaleas y dolor muscular. El hemorrágico incluye también dolor abdominal intenso, náuseas y sangrado de piel y mucosas.

Además, el recalentamiento global acelera el desarrollo del virus dentro del vector, amplía la zona de influencia de los mosquitos y su capacidad de adaptarse a temperaturas más frías, señaló el científico argentino Osvaldo Canziani, integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas.

Por eso es importante mantener la prevención, aun cuando el termómetro indique sólo 15 grados, añadió.

Existe consenso científico en que el clima del planeta se está recalentando debido, en parte, a actividades humanas que emiten gases de efecto invernadero, por ejemplo la combustión de gas, carbón y petróleo.

En Bolivia hay cerca de 40 mil familias evacuadas por las inundaciones en los departamentos orientales de Santa Cruz y Beni, que son también los más afectados por el dengue. “El hacinamiento, la pobreza, la falta de conocimiento para defenderse del mosquito provocan la expansión de la enfermedad”, añadió Alcaraz.

De momento, se registran 2 mil 800 casos de dengue en ese país, según informó el jueves la Unidad Nacional de Epidemiología de Bolivia, pero el experto advirtió sobre la necesidad de fumigar intensamente las zonas más vulnerables y prepararse para otros males asociados a la inundación como la malaria, la fiebre amarilla y el tétanos.

Inmunidad peligrosa

En Brasil, se reportaron 85 mil casos entre enero y febrero de este año, casi 30 por ciento más que en el mismo periodo de 2006. La mitad de ellos fueron en el estado occidental de Mato Grosso do Sul, que limita con Bolivia y Paraguay.

La variante hemorrágica afectó a 55 personas, seis de las cuales murieron. “En Brasil la población no está movilizada para eliminar los focos”, los recipientes con agua estancada donde se reproducen los mosquitos, explicó Guimaraes.

En Paraguay, epicentro del brote sudamericano, las autoridades registran unos 20 mil casos y 12 muertos. Sin embargo, médicos de ese país sospechan que el sub-registro es enorme. Sólo en el occidental departamento Central, versiones de prensa no desmentidas por el gobierno hablan de 300 mil contagiados.

Además, están apareciendo casos hemorrágicos, más virulentos aunque no necesariamente letales. Existen cuatro tipos de virus del dengue. Cuando una persona contrae la enfermedad, desarrolla inmunidad hacia la variedad con la que fue inoculada, pero se vuelve más vulnerable a los otros serotipos. Si es contagiada con alguno de ellos puede padecer la fiebre hemorrágica.

“La epidemia de dengue de 1999-2000 fue grande en la región, pero era todo dengue clásico, ahora además se están viendo casos hemorrágicos”, señaló el médico Alfredo Seijo, encargado de la unidad de dengue del Hospital Muñiz de Buenos Aires.

Fuente: La Jornada

 


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Marzo 23, 2007

PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

La Comisión Europea ratifica su propuesta de reducción de emisiones a partir de 2012

Emisiones contaminantes del tráficoLa Comisión Europea presentó ayer, tras semanas de indecisión, su propuesta para obligar por ley a los fabricantes de coches comunitarios a reducir las emisiones de dióxido de carbono. Finalmente, la industria tendrá que hacer el mayor esfuerzo, creando vehículos que no superen los 130 gramos de CO2 por kilómetro; esta medida se verá complementada con una reducción de un 10% más, punto en el que tendrán que poner su granito de arena, entre otros, los Estados miembros. Bruselas defiende que se trata de un “enfoque integrado” que asegura tanto la competitividad de la industria europea como el respeto al medio ambiente, mientras que predice que los países más afectados serán España y el Reino Unido.

Tras semanas de discusiones, el Ejecutivo comunitario mantiene el objetivo inicial de reducir las emisiones medias de los vehículos a 120 gramos por kilómetro en 2012, cifra que supone una reducción del 25% respecto al nivel actual. Sin embargo, la propuesta ha sufrido modificaciones para respetar el “enfoque integrado”, de modo que la industria no tenga que cargar con todas las consecuencias. Así, los fabricantes de coches deberán asegurar que las emisiones no sobrepasen los 130 gramos por kilómetro, en lugar de los 163 gramos de la media actual. El 10% restante se conseguirá a base de otras medidas como el uso de biocarburantes o mejoras en los sistemas de aire acondicionado y los neumáticos, con vistas a mejorar la eficiencia energética.

Para el comisario europeo de Empresa e Industria, Günter Verheugen, el problema al que se enfrentaba la UE -por el que la discusión se ha alargado durante semanas- era compatibilizar la protección del medio ambiente con el liderazgo de la UE en materia de innovación y la protección de los puestos de trabajo de la industria automovilística. El titular comunitario asegura que la solución que propone la Comisión Europea respeta el equilibrio entre estos tres factores, a la vez que es “técnicamente viable” y que sus consecuencias pueden ser asumidas.

El titular invita a la industria a ver la propuesta como un “reto”, más que como una “carga”, y a pensar que pueden estar a la altura de las circunstancias, tanto por “posibilidades” técnicas como por “capacidad”. El comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, también defiende la propuesta hecha pública hoy calificándola de “ambiciosa, factible y pragmática” y explicando que los consumidores saldrán también ganando ya que, aunque los vehículos se encarezcan, los costes se contrarrestarán con el ahorro en carburantes.

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Marzo 12, 2007

Cambio climático y catástrofes

Cambio climático y catástrofes

 

Durante 1975 hasta 1984, tan sólo tuvo lugar una catástrofe mundial. Un estudio de la Unión Europea explica que durante la década siguiente se produjeron 13 catástrofes y en la última el número de incendios, tormentas e inundaciones ha ascendido a 35. Y en la mayoría de ellos está presente el clima. Así, 3 de cada 4 catástrofes naturales son de origen hidro-meteorológico.

El Informe Stern  impulsado por el Gobierno británico ha dibujado un panorama que muchos han tildado de apocalíptico y otros intuimos como cierto. El cambio de las condiciones climáticas supone ya un aumento en la intensidad y en la frecuencia de determinados fenómenos meteorológicos especialmente virulentos.

El cambio climático no es una teoría, ni está sujeto debate, sus efectos están ya entre nosotros. El año pasado, la temporada de huracanes fue la más intensa y activa desde que se registran estos fenómenos. Sólo en el Atlántico norte se produjeron 28 tormentas tropicales y quince huracanes, algunos marcaron máximos históricos. Hubo miles de muertos y pérdidas que sólo en los EEUU, superaron los 60.000 millones de dólares.

Los escenarios de sir Stern nos dejan una sonrisa helada tras leer las consecuencias del aumento de la temperatura debido al efecto invernadero: reducción en un tercio de los cultivos en África, países como Vietnam y Bangladesh anegados por la subida del nivel de los océanos, extensión de enfermedades como la malaria y el dengue y hasta 200 millones de desplazados medioambientales a causa de inundaciones y sequías. A todo ello se suman los costes que tendrán las sucesivas catástrofes. Y las poblaciones más desfavorecidas son, precisamente, las más castigadas.

Sólo entre los años 1980 y 2000 más de un millón y medio de personas perdieron la vida como consecuencia de los desastres naturales. La mayoría de estas víctimas mortales, un 53%, se produjo en los países en desarrollo a pesar de que sólo el 11% de las personas expuestas a estas amenazas naturales vive en los países más desfavorecidos. Estos datos revelan la desigual distribución del impacto de los desastres. Y establece una estrecha relación entre el nivel de desarrollo y el riesgo de verse afectados por un desastre natural.

Ante este crecimiento en número y capacidad mortal de las catástrofes naturales, las organizaciones de acción humanitaria deben contar con capacidad suficiente para responder de forma rápida y eficaz. Pronto se cumplirá el segundo aniversario del tsunami y el tercero del terremoto de Ban en Irán. La presencia de Médicos del Mundo, por ejemplo, fue posible gracias a fondos de emergencias, que aseguran que la ONG pueda tener disponible un stock de material médico y fármacos, cuente con personal capacitado, pueda realizar un seguimiento de la situación en los lugares de mayor vulnerabilidad y reaccione con inmediatez.

Y el futuro que plantea el cambio climático es amenazante. Según el Informe Stern, el aumento de dos grados en al temperatura media traerá un aumento de entre 40 y 60 millones de africanos expuestos a la malaria. La relación entre el comportamiento del mosquito transmisor y las condiciones climáticas es directa. Un aumento de la temperatura en zonas donde el parásito es endémico tiene unas consecuencias catastróficas: el periodo de incubación del parásito disminuye, la frecuencia de la picadura del mosquito aumenta y las probabilidades de supervivencia a la enfermedad se reducen.

No todo es apocalíptico. Al menos se ha comenzado a reconocer esta relación entre catástrofes, falta de desarrollo y, de forma reciente, cambio climático. Naciones Unidas ha alertado de la dificultad de cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) como consecuencia de las pérdidas ocasionadas por los desastres y las catástrofes. La labor que realizan las organizaciones de emergencia en las crisis humanitarias e incluso los ODM pueden quedar en una anécdota con este panorama. ¿Se imaginan el esfuerzo y la movilización de recursos materiales y humanos que supuso atender a las cuatro millones de afectados por el tsunami? Pues ahora piensen en la atención que requerirán los más de 200 millones de desplazados medioambientales que puede provocar la subida de las aguas de los océanos o la desertificación.

Más información.

Teresa González, presidenta de Médicos del Mundo
Centro de Colaboraciones Solidarias


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