PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE
La Comisión Europea ratifica su propuesta de reducción de emisiones a partir de 2012
La Comisión Europea presentó ayer, tras semanas de indecisión, su propuesta para obligar por ley a los fabricantes de coches comunitarios a reducir las emisiones de dióxido de carbono. Finalmente, la industria tendrá que hacer el mayor esfuerzo, creando vehículos que no superen los 130 gramos de CO2 por kilómetro; esta medida se verá complementada con una reducción de un 10% más, punto en el que tendrán que poner su granito de arena, entre otros, los Estados miembros. Bruselas defiende que se trata de un “enfoque integrado” que asegura tanto la competitividad de la industria europea como el respeto al medio ambiente, mientras que predice que los países más afectados serán España y el Reino Unido.
Tras semanas de discusiones, el Ejecutivo comunitario mantiene el objetivo inicial de reducir las emisiones medias de los vehículos a 120 gramos por kilómetro en 2012, cifra que supone una reducción del 25% respecto al nivel actual. Sin embargo, la propuesta ha sufrido modificaciones para respetar el “enfoque integrado”, de modo que la industria no tenga que cargar con todas las consecuencias. Así, los fabricantes de coches deberán asegurar que las emisiones no sobrepasen los 130 gramos por kilómetro, en lugar de los 163 gramos de la media actual. El 10% restante se conseguirá a base de otras medidas como el uso de biocarburantes o mejoras en los sistemas de aire acondicionado y los neumáticos, con vistas a mejorar la eficiencia energética.
Para el comisario europeo de Empresa e Industria, Günter Verheugen, el problema al que se enfrentaba la UE -por el que la discusión se ha alargado durante semanas- era compatibilizar la protección del medio ambiente con el liderazgo de la UE en materia de innovación y la protección de los puestos de trabajo de la industria automovilística. El titular comunitario asegura que la solución que propone la Comisión Europea respeta el equilibrio entre estos tres factores, a la vez que es “técnicamente viable” y que sus consecuencias pueden ser asumidas.
El titular invita a la industria a ver la propuesta como un “reto”, más que como una “carga”, y a pensar que pueden estar a la altura de las circunstancias, tanto por “posibilidades” técnicas como por “capacidad”. El comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, también defiende la propuesta hecha pública hoy calificándola de “ambiciosa, factible y pragmática” y explicando que los consumidores saldrán también ganando ya que, aunque los vehículos se encarezcan, los costes se contrarrestarán con el ahorro en carburantes.